Matrimonio infantil y mortalidad temprana: Evidencia causal de Etiopía

Este Blog resume el estudio “Child Marriage and Infant Mortality: Evidence from Ethiopia”, reconocido por la Asociación de Economía de la Salud como el mejor artículo presentado por un investigador joven en las XXXVIII Jornadas de Economía de la Salud, que tuvieron lugar del 20 al 22 de junio en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El artículo está disponible como Documento de Trabajo de FEDEA.

1. Antecedentes

UNICEF estima que, aproximadamente, más de 700 millones de mujeres en el mundo empezaron a convivir con su pareja antes de cumplir los 18 años. Esta práctica, conocida popularmente como matrimonio infantil, es muy frecuente en los países de Asia del Sur y del África Subsahariana, donde casi una de cada dos mujeres de entre 19 y 24 años comienza a convivir con su pareja antes de alcanzar los 18 (Nota: UNICEF denomina matrimonio infantil a la convivencia en pareja antes de los 18 años, con independencia de que ésta se produzca o no en el marco de un matrimonio). A pesar de los muchos recursos invertidos por gobiernos y organizaciones internacionales para enfrentar esta práctica, el matrimonio infantil está muy lejos de erradicarse.

No son pocos los estudios que han investigado las consecuencias de esta práctica en las mujeres. En su revisión de la literatura, Parsons et al. (2015) concluyen que el matrimonio infantil está asociado con niveles más bajos de educación, peor salud, menor participación en el mercado laboral, menor participación en las decisiones del hogar, mayores tasas de fertilidad, embarazo adolescente y mortalidad infantil. Sin embargo, las asociaciones estadísticas descritas en la mayoría de los estudios revisados no pueden interpretarse como los efectos causales del matrimonio infantil ya que estas correlaciones podrían reflejar simplemente diferencias en características no observables como las actitudes frente a las tradiciones que tuvieran un efecto tanto sobre el matrimonio infantil como sobre las variables estudiadas. Algunos autores afrontan este problema de endogeneidad utilizando la edad de la primera menstruación como variable instrumental para predecir la edad de matrimonio. Su argumento es el siguiente: la primera menstruación determina en muchos países el momento de entrada de la mujer en el mercado de matrimonio y la edad a la que se tiene esta primera menstruación, condicional en la situación socioeconómica de la familia y en los niveles nutricionales de la mujer durante su infancia, sólo afecta los futuros niveles de educación, salud, fertilidad, etc., a través del efecto que ésta tiene en la edad de matrimonio. Utilizando esta estrategia de identificación, Field and Ambrus (2008) y Chari et al. (2017) encuentran que en Bangladesh e India, las mujeres que retrasan su matrimonio porque han tenido su primera menstruación más tarde, presentan  mejores niveles de salud y educación cuando son adultas, y que además estos efectos se transmiten a la salud y la educación de sus hijos.

Sin embargo, dos investigaciones en el campo de la medicina revelan que los episodios de maltrato físico y sexual sufridos durante la infancia (eventos relativamente frecuentes en ciertos contextos que podrían tener consecuencias socioeconómicas en el largo plazo y que son difícilmente observables en encuestas) podrían afectar la edad de la primera menstruación (Karapanou and Papadimitriou, 2010; Barrios et al., 2015). Bajo esta hipótesis, la variable instrumental propuesta conculcaría la condición de exclusión, comprometiendo la validez de los resultados obtenidos en estudios que utilizan la edad a la que se tiene la primera menstruación como variable instrumental.

 

2. ¿Qué investiga el artículo?

El artículo resumido en esta entrada contribuye a la literatura documentando por vez primera el efecto causal del matrimonio infantil sobre mortalidad temprana utilizando datos de Etiopía. Para superar los problemas de endogeneidad en el vínculo entre matrimonio infantil y mortalidad, en este estudio se explota la variación exógena en la edad a la que las mujeres empiezan a convivir con su pareja causada por discontinuidades en la exposición a una ley que incrementó la edad legal mínima de matrimonio en algunas regiones del país.

El cambio legal al que se refiere el párrafo anterior fue la introducción del Código de Familia Revisado (RFC, por sus siglas en inglés), que fue ratificado por el gobierno federal de Etiopía en junio del año 2000, y cuya aplicación fue llevada a cabo de forma secuencial en distintas regiones del país. La nueva ley incrementó la edad legal mínima a la que las mujeres pueden contraer matrimonio civil, religioso o tradicional pasando de los 15 a los 18 años. En el caso de los varones, el nuevo código dejó inalterada la edad legal mínima a la que éstos pueden contraer matrimonio, que ya estaba fijada en 18 años.

La introducción de esta ley provocó variaciones en la edad a la que mujeres de distintas edades pudieron casarse legalmente. Por un lado, aquellas que tenían menos de 15 años cuando la ley fue aprobada no pudieron casarse de forma legal hasta que no tuvieron 18 años. Por otro lado, las mujeres que tenían 15 años o más en el momento en el que se introdujo la nueva ley tuvieron la posibilidad, al menos hasta que la nueva ley entró en vigor, de casarse legalmente antes de los 18 años. La metodología empleada en el artículo para estimar el efecto causal de retrasar la edad a la que se empieza a convivir con la pareja sobre la mortalidad temprana es conocida como diseño de regresión discontinua borrosa. En ésta, se utiliza como fuente de variación exógena el incremento abrupto en la edad a la que empezaron a convivir con sus parejas las mujeres que, por unos pocos meses, no alcanzaban la edad de 15 años cuando la ley fue aprobada, y que por tanto, y a diferencia de aquellas mujeres que superaban por pocos meses esa edad, no pudieron casarse legalmente hasta que no cumplieron 18 años.

La principal condición de validez de la estrategia de identificación es que la modificación legal tiene que afectar de manera relevante la edad a la que las mujeres comienzan a convivir con su pareja. Pese a que el RFC no prohibía específicamente la convivencia antes de los 18, el siguiente gráfico nos ayuda a entender hasta qué punto la nueva ley afectó el matrimonio infantil. El Gráfico 1 revela cómo las mujeres a las que les faltaban sólo unos meses para cumplir 15 años cuando ésta fue introducida tienen una probabilidad 15-20 puntos porcentuales menor de empezar a convivir con su pareja antes de los 18 que aquellas que tuvieron la posibilidad de casarse legalmente antes de los 18. De hecho, en la muestra analítica, las mujeres a las que les faltaban unos pocos meses para cumplir 15 años cuando la ley entró en vigor comenzaron a convivir con su pareja casi dos años más tarde que aquellas que ya habían cumplido los 15 años. Estos resultados sugieren que, aunque la ley no terminó con el matrimonio infantil, sí contribuyó de forma determinante a reducir su prevalencia.

 

 Gráfico 1. Probabilidad de matrimonio infantil en Etiopía según la edad de la mujer cuando el Código de Familia Revisado entró en vigor

Nota: El eje horizontal indica la edad de la mujer cuando la ley entró en vigor. El eje vertical indica la probabilidad estimada de comenzar la convivencia antes de los 18 años.

 

3. ¿Cuáles son los resultados principales del estudio?

La Tabla 1 muestra las estimaciones no paramétricas del impacto de la edad a la que una mujer empieza a convivir con su pareja sobre la probabilidad que el primer hijo fallezca antes del primer año de vida. En la estimación más robusta, retrasar en un año durante la adolescencia la edad a la que una mujer comienza a convivir con su pareja reduce en 3.8 puntos porcentuales la probabilidad de que el hijo primogénito fallezca antes del primer año de vida (promedio 10%). El efecto estimado no varía demasiado cuando se utilizan distintas bandas, procesos de estimación o métodos paramétricos.

 

Tabla 1. Métodos no paramétricos: Código de Familia Revisado, edad a la que se empieza la convivencia, y mortalidad infantil

Notas: La estimación de los efectos se realiza utilizando los tres procedimientos descritos en Calonico et al. (2016). Las especificaciones usan como variables de control efectos fijos por región de residencia, la edad de la mujer al momento de la encuesta, etnia, religión, sexo del primer hijo y una dummy indicando si la mujer vive en áreas rurales. *** p< 0,01; ** p<0,05;* p<0,1. CCT, Optimal bandwidth como calculado en Calonico et al. (2014); FS, first stage equation; SS, second stage equation; RF, reduced form equation; RFC, Código de Familia Revisado.

 

El artículo examina y descarta explicaciones alternativas de los resultados, como la posibilidad de que éstos se deban a diferencias sistemáticas entre mujeres nacidas en distintos meses del año, a manipulaciones en la edad reportada por las mujeres en la encuesta o a otras disposiciones incluidas en el RFC que facilitan el divorcio y podrían mejorar el poder de negociación de la mujer dentro de la relación conyugal.

Una vez establecido el efecto causal perverso del matrimonio infantil sobre la mortalidad del primer hijo, el siguiente paso es entender qué mecanismos lo explican. Los resultados del análisis apuntan al impacto del matrimonio infantil sobre la edad a la que se tiene el primer hijo como principal mecanismo. En línea con esta explicación, no encontramos ningún efecto del matrimonio infantil sobre la mortalidad de hijos posteriores al primero. Por otro lado, los resultados muestran que la reducción en la mortalidad no parece explicarse por los efectos sociales o económicos (por ejemplo, en salud, mercado laboral, empoderamiento, características de la pareja, etc.) del matrimonio infantil.

 

4. Conclusiones

El estudio documenta cómo reducir la prevalencia de matrimonio infantil disminuye las tasas de mortalidad temprana. Además, los resultados ponen de manifiesto que las reformas legales pueden contribuir a cambiar costumbres y tradiciones profundamente arraigadas. Finalmente, el análisis emplea una estrategia de identificación que puede ser utilizada para investigar otras consecuencias del matrimonio infantil o bien, expandir el análisis a países con cambios legales similares.

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