¿Influye la hora del día sobre el rendimiento cognitivo?

Esta contribución resume los resultados del artículo galardonado con el Premio al mejor artículo en economía de la salud publicado en 2023, otorgado por la Asociación de Economía de la Salud en 2024 y publicado en Economic Journal.

Motivación

En todo el mundo, tanto en el sector público como en el privado, las evaluaciones de las habilidades cognitivas son una constante. Estas pueden ir desde pruebas de admisión universitarias, entrevistas de trabajo, hasta revisiones del rendimiento laboral. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado que ciertos factores externos, como la contaminación del aire (Ebenstein et al., 2016), la exposición al polen (Bensnes, 2016) o las temperaturas extremas (Cho, 2017; Park, 2020), pueden influir en el rendimiento cognitivo.

En este contexto, surge la pregunta de nuestro artículo: ¿podría la hora del día influir en el rendimiento cognitivos de las personas? Sabemos por la literatura biológica que el ritmo circadiano -responsable de los ciclos de sueño y vigilia- afecta los niveles de alerta y enfoque mental en distintos momentos del día (Cardinali, 2008). No obstante, aún falta investigar cómo se traduce esto en contextos reales donde se evalúan habilidades cognitivas, como es el caso de entornos académicos o laborales.

Nuestra aproximación empírica

Para responder a esta cuestión, analizamos un caso ideal proporcionado por el sistema de educación superior en el Reino Unido. Los estudiantes universitarios tienen una particularidad en su calendario de exámenes: solo pueden realizar una prueba por día, en tres horarios posibles: 9:00 a.m., 1:30 p.m., y 4:30 p.m. El hecho de que la asignación del horario sea casi aleatoria, gestionada por la Oficina de Atención al Estudiante, nos ofrece una oportunidad única para identificar los efectos causales de la hora del día en el rendimiento académico.

Hallazgos clave

La Figura 1 ilustra nuestros resultados principales. Descubrimos que el rendimiento de los estudiantes sigue una relación en forma de U invertida a lo largo del día. El rendimiento más alto se observó en los exámenes de las 1:30 p.m., con una mejora de 0,068 desviaciones estándar (DE) en comparación con el examen matutino de las 9:00 a.m., que usamos como referencia. Sin embargo, este efecto disminuye de nuevo para los exámenes de las 4:30 p.m., mostrando que el rendimiento cae hacia el final de la tarde.

Figura 1: Impacto de la hora del día en el rendimiento académico

Estos resultados se mantienen consistentes incluso cuando aplicamos diferentes controles de robustez. Consideramos (i) variaciones en la muestra y especificaciones del supuesto de independencia condicional (CIA); (ii) la inclusión de efectos fijos de los estudiantes, controlando por diferencias personales que no varían en el tiempo; y (iii) efectos fijos de día, que permiten controlar por la fatiga acumulada durante la jornada de exámenes.

Para explorar cuándo estos efectos son más fuertes, nos basamos en investigaciones previas sobre el ritmo circadiano, que indican tres factores clave: (1) la exposición a la luz natural (Kantermann et al., 2007); (2) tipo de tarea cognitiva (Goldstein et al., 2007; Zerbini et al., 2017); y (3) edad (Roenneberg et al., 2003). En línea con esta literatura, observamos que los efectos son más intensos, específicamente en términos de una mayor magnitud de los coeficientes estimados, durante los exámenes en invierno, cuando la luz solar matutina es escasa.. Además, estos efectos afectan principalmente a los exámenes de áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que requieren un tipo de inteligencia fluida, como la memoria de trabajo, el razonamiento lógico y la resolución de problemas. Finalmente, encontramos que los estudiantes más jóvenes (menores de 20 años) son quienes muestran una mayor variación en su rendimiento según la hora del día.

Recomendaciones

Nuestro estudio tiene importantes implicaciones para organizaciones que evalúan el desempeño cognitivo, especialmente en jóvenes. Los resultados sugieren que los exámenes o evaluaciones podrían estar sesgados dependiendo de la hora del día en que se realicen. Recomendamos que, en casos donde el resultado de estas evaluaciones sea crucial, como en pruebas de acceso a la universidad o entrevistas de trabajo, las organizaciones deberían reconsiderar la programación de las evaluaciones o ajustar las calificaciones para reflejar el impacto del ritmo circadiano.

En resumen, para jóvenes adultos, las pruebas cognitivas que involucren resolución de problemas deberían programarse para primeras horas de la tarde, especialmente en épocas del año donde hay menor exposición a la luz solar. Por otro lado, otras formas de evaluaciones que requieran menos demanda cognitiva pueden tener lugar al inicio o al final del día, cuando el impacto de la hora es menos significativo.

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