Economía y salud
BOLETÍN INFORMATIVO - Año 2016. Agosto. nº 86
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Monetary valuation of informal care based on carers’ and noncarers’ preferences



Resumen del artículo “Monetary valuation of informal care based on carers’ and noncarers’ preferences”, galardonado con el Premio al mejor artículo de Economía de la Salud publicado en el año 2015 (premio ex-aequo). El trabajo premiado, publicado en la revista Value in Health (18(2015):832-840), ha sido realizado por Silvia Garrido-García, Fernando-Ignacio Sánchez-Martínez, José-María Abellán-Perpiñán y Job van Exel. El artículo está disponible en: [LINK].

Introducción

La provisión de cuidados informales conlleva una serie de costes y efectos que pueden llegar a ser muy significativos (Bobinac et al., 2011; Schulz et al., 1997; Vitaliano et al., 2004). Pese a ello, estos suelen ser ignorados en las evaluaciones económicas de intervenciones sanitarias (Goodrich et al., 2012), lo cual puede dar lugar a asignaciones de recursos erróneas o ineficientes (Hoefman et al., 2013).

Para poder incluir los costes y efectos de los cuidados informales en las evaluaciones económicas es necesario asignarles un valor, ya sea monetario o no monetario. Los métodos de valoración monetaria tienen la ventaja de ofrecer un valor que puede ser incluido en el lado de los costes de cualquier tipo de evaluación económica (Van den Berg et al., 2004).

Uno de los métodos que permite valorar monetariamente los cuidados informales es el método de valoración contingente, el cual se puede aplicar preguntando por la disposición a pagar (DAP) o por la disposición a aceptar (DAA) (De Meijer et al., 2010; Gustavsson et al., 2010; Van den Berg et al., 2005). Dicho método permite obtener una valoración basada en las preferencias de distintos grupos de población: cuidadores informales, dependientes y no cuidadores. Hasta el momento, ningún estudio había valorado monetariamente los cuidados informales a partir de las preferencia de no cuidadores. Sin embargo, desde el punto de vista de la perspectiva social (Gold et al., 1996), las preferencias de este grupo en relación con los cuidados informales no deberían ser ignoradas por varios motivos. Por ejemplo, porque los no cuidadores son potenciales cuidadores y dependientes y porque, además, podrían ofrecer valoraciones más objetivas (aunque menos informadas) que los cuidadores y dependientes, cuyas respuestas podrían verse sesgadas por su propia experiencia prestando y recibiendo cuidados informales, respectivamente (Van den Berg et al., 2004).

Objetivos

En línea con este argumento, los principales objetivos de este artículo fueron: 1) obtener una valoración monetaria de los cuidados informales basada en las preferencias de no cuidadores, empleando para ello el método de la DAA; 2) comparar dicha valoración con la obtenida a partir de una muestra de cuidadores informales; y 3) determinar si las valoraciones de los cuidadores en relación con una situación hipotética se ven influidas por su propia experiencia prestando cuidados.

Métodos

Los datos necesarios para la realización del estudio se obtuvieron de una encuesta diseñada al efecto, para la cual se seleccionaron dos muestras independientes: una compuesta por cuidadores informales y otra por no cuidadores. Esta última muestra se seleccionó de modo que resultara representativa de la población general española en cuanto a edad y sexo. En el estudio participaron 202 cuidadores y 200 no cuidadores, todos ellos residentes en la Región de Murcia.

En ambas muestras, el cuestionario comenzaba planteando un escenario hipotético en el cual los encuestados debían suponer que llevaban un año cuidando a una persona con un determinado estado de dependencia y que esas ocho horas diarias se distribuían en la realización de cuatro tipos de actividades básicas de la vida diaria. A continuación, se pidió a los encuestados que indicaran cuál sería la cantidad mínima de dinero que exigirían si tuvieran que cuidar a la persona descrita durante una hora adicional diaria (es decir, nueve horas en lugar de ocho). De forma abreviada, llamamos a esta pregunta DAAgeneral. A continuación, los encuestados tuvieron que ordenar de mayor a menor grado de preferencia los cuatro tipos de tareas descritas en el escenario hipotético. Después de este ejercicio, se plantearon dos nuevas preguntas de DAA hipotéticas, que denominamos DAApeor y DAAmejor. En la primera se pidió a los encuestados que supusieran que la hora extra de cuidados la tendrían que dedicar a su tarea preferida, mientras que en la segunda pregunta se les pidió que imaginaran que debían dedicar esa hora adicional a la tarea menos preferida.

Tras estas cuestiones, a los cuidadores también se les preguntó por la compensación que exigirían si tuvieran que atender a la persona a su cargo durante una hora adicional al día. A esta pregunta la denominamos DAAreal.

Resultados

Los valores medios y medianos de las tres DAA referidas al escenario hipotético fueron ligeramente superiores en la muestra de no cuidadores que en la muestra de cuidadores, aunque las diferencias entre los dos grupos no resultaron ser estadísticamente significativas. Dentro de cada muestra, los valores medios y medianos obtenidos en las tres preguntas cumplieron con un criterio de consistencia lógica, de modo que la compensación requerida a cambio de prestar una hora adicional de cuidados al día fue inferior cuando se debía realizar la tarea preferida durante esa hora que cuando se trataba de prestar la tarea menos preferida, siendo la DAAgeneral una especie de valor promedio entre las otras dos cantidades. A nivel individual, en torno a un 25% de sujetos en cada muestra ofrecieron el mismo valor en las tres preguntas. En cualquier caso, tan solo un 4,3% de cuidadores y un 6,4% de no cuidadores cometieron alguna inconsistencia al realizar comparaciones por pares entre los valores de las DAA hipotéticas. 

Por otra parte, en la muestra de cuidadores informales, los valores medio y mediano de la DAAreal fueron inferiores a los de la DAAgeneral, y la diferencia entre las distribuciones de las dos variables fue estadísticamente significativa. La diferencia entre los valores de las dos variables fue menor en los cuidadores que declararon haber pensado en la persona a su cargo al responder a las preguntas referidas al escenario hipotético (un 73% de los cuidadores) que entre los que no lo hicieron. También cabe destacar que un 52% de los cuidadores ofreció el mismo valor en ambas preguntas y que dicho porcentaje fue incluso mayor (un 56%) en los cuidadores que pensaron en su ser querido.

Conclusiones

A partir de los resultados de este estudio, se puede concluir que resulta factible obtener una valoración monetaria de los cuidados informales basada en las preferencias de no cuidadores, como se pone de manifiesto, por ejemplo, en la reducida tasa de inconsistencias observada en este grupo. En la muestra de cuidadores el patrón de respuesta fue muy similar, aunque las valoraciones de más de la mitad de ellos parecieron verse influidas por su propia experiencia prestando cuidados.


Referencias

Bobinac A, van Exel NJA, Rutten FFH, Brouwer WBF (2011). Health effects in significant others. Medical Decision Making, 31(2):292-298.

De Meijer C, Brouwer WBF, Koopmanschap MA, Van den Berg B, Van Exel NJA (2010). The value of informal care – A further investigation of the feasibility of contingent valuation in informal caregivers. Health Economics, 19(7):755-771.

Gold MR, Siegel JE, Russell LB, Weinstein MC (1996). Cost-effectiveness in health and medicines. Oxford University Press: New York.

Goodrich K, Kaambwa B, Al-Janabi H (2012). The inclusion of informal care in applied economic evaluation: A review. Value in Health, 15(6):975-981.

Gustavsson A, Jönsson L, McShaneR, Boada M, Wimo A, Zbrozek AS (2010). Willingness-to-pay for reductions in care need: Estimating the value of informal care in Alzheimer's disease. International Journal of Geriatric Psychiatry, 25(6):622-632.

Hoefman RJ, Van Exel NJA, Rose JM, Van de Wetering EJ, Brouwer WBF (2014). A discrete choice experiment to obtain a tariff for valuing informal care situations measured with the CarerQol instrument. Medical Decision Making, 34(1):84-96.

Schulz R, Newsom J, Mittelmark M, Burton L, Hirsch C, Jackson S (1997). Health effects of caregiving: The caregiver health effects study: An ancillary study of the Cardiovascular Health Study. Annals of Behavioral Medicine, 19(2):110-116.

Van den Berg B, Bleichrodt H, Eeckhoudt L (2005). The economic value of informal care: A study of informal caregivers' and patients' willingness to pay and willingness to accept for informal care. Health Economics, 14(4):363-376.

Van den Berg B, Brouwer WBF, Koopmanschap MA (2004). Economic valuation of informal care: An overview of methods and applications. The European Journal of Health Economics, 5(1):36-45.

Vitaliano PP, Young HM, Zhang J (2004). Is caregiving a risk factor for illness? Current Directions in Psychological Science, 13(1):13-16.


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Comité de redacción:
José Mª Abellán Perpiñán, Manuel García Goñi, Ariadna García Prado, Miguel Ángel Negrín, Vicente Ortún, Luz María Peña.

Han colaborado en este número: José-María Abellán-Perpiñán, Isaac Aranda Reneo, Antonio Blázquez, Carla Blázquez Fernández, David Cantarero, Eusebi Castaño, Silvia Garrido-García, Vicente Gimeno-Ballester, José M. Inoriza, José María Labeaga, Javier Mar, Juan Oliva, Luz María Peña Longobardo, Jaume Puig Junoy, José Antonio Sacristán, Ramón San Miguel, Fernando Ignacio Sánchez Martínez, Marta Trapero, Laura Vallejo Torres y Job van Exel.