Los contextos históricos influyen o marcan las prioridades de los decisores de políticas públicas, siendo los conflictos bélicos una de estas circunstancias que influyen en la toma de decisiones. Las contiendas armadas hacen que las preferencias de quienes deciden a qué dedicar los recursos económicos de los países cambien, cuestión ampliamente analizada por Ortún y Callejón (2023) en su trabajo sobre conflictos bélicos y bienestar planetario.
Estos cambios atienden al criterio básico de la gestión pública del coste-oportunidad, esto es, si un recurso se destina a una cuestión determinada, no puede ser utilizado para resolver otra. La literatura previa acuña el término “crowding-out”, o desplazamiento, cuando los decisores desplazan el gasto, por ejemplo, en salud, para priorizar otros sectores, por ejemplo, la defensa.
La relación entre el aumento del gasto militar en época de conflictos bélicos y la variación en el gasto público en salud ha sido estudiada de forma previa por algunos autores. Algunos ejemplos son Ikegami y Wang (2023), que analizaron el crowding-out del gasto público en salud debido al incremento en la defensa en 116 países, mostrando que el gasto militar tiene una relación negativa y significativa con el gasto sanitario público, especialmente en países de ingreso medio y bajo. Asimismo, Grigorakis y Galyfianakis (2024) evaluaron cómo el gasto militar afecta al gasto sanitario de bolsillo en 29 países de la OTAN entre 2000 y 2021. Sus resultados mostraron que el gasto militar se asocia positivamente con el incremento en el gasto de bolsillo en salud, especialmente después de 2014 (con la crisis de Crimea). Esto sugiere que el rearme podría generar un desplazamiento financiero que repercute en mayor carga económica sobre los ciudadanos, pudiendo afectar a la equidad en el acceso sanitario.
Por otra parte, en un estudio previo, realizado por Fan, Liu & Coyte (2018), se estimó que por cada aumento del 1% en el porcentaje de gasto militar sobre el PIB, se produce una caída de 0,62% en el porcentaje del PIB destinado a gasto sanitario público, oscilando este descenso entre un 0,962% en países de renta media-baja, y un 0,556% en países de renta media-alta. Estos autores utilizaron un modelo de ecuaciones simultáneas estableciendo una asociación entre el incremento del gasto en defensa y el descenso de la inversión pública en salud, aunque hay que tener en cuenta las limitaciones de no ser estimaciones causales directas, y también la heterogeneidad en cuanto a la diversidad metodológica del reporte de los diferentes países.
Sin embargo, está de actualidad, tanto a nivel internacional como en España, cuál debe ser el porcentaje de gasto en defensa en relación con el PIB del país. Concretamente, España se encuentra en la encrucijada de si alcanzar el 5% del PIB que se le pide como miembro de la OTAN.
Para poner en contexto, según datos oficiales de la Estadística de Gasto Sanitario Público, el gasto sanitario público en España ascendió a 97.661 millones de euros en 2023. En cifras de porcentaje sobre el PIB, este representa el 6,5% (en precios corrientes), y vemos que el máximo se alcanzó en 2020, año de impacto de la pandemia de Covid-19.
Tabla 1. Gasto sanitario público en España, 2020-2023
Fuente: Ministerio de Sanidad, Gobierno de España
Mientras que el gasto en defensa se encuentra en el 0,9% del PIB en 2024 (según contabilidad presupuestaria), o el 1,3% del PIB en 2024 (según estimaciones a partir de la metodología de la OTAN), tal como muestra el informe publicado por la AIREF. Como muestra la Tabla 2, según datos aproximados del gasto en defensa en España, durante los años 2020-2024 (en precios corrientes) el gasto en defensa ha ido aumentando progresivamente, representando de menos del 1% del PIB en 2020 a más del 2% del PIB comprometido por España para 2025, aún pendiente de ejecutar y cuantificar el gasto en millones de euros.
Tabla 2. Gasto en defensa en España, 2020-2025
Fuente: Ministerio de Defensa, Gobierno de España
Por ello, sería interesante estimar las potenciales consecuencias de asumir un escenario donde incrementos al gasto en defensa se hacen a costa del gasto público en salud, manteniendo todo lo demás constante.
¿Qué metodología hemos utilizado?
Para tratar de medir las posibles consecuencias del crowding-out o desplazamiento financiero de defensa a salud, se realizó un cálculo aproximado de la reducción del gasto asociado al sistema público de salud en España.
Para ello se utilizó como referencia el estudio de Fan, Liu & Coyte (2018), quienes encontraron que en los países de rentas medias y altas existe una correlación negativa entre gasto en defensa y gasto en sanidad. Por cada 1% de aumento en el porcentaje del PIB destinado a gasto militar, el porcentaje del PIB destinado a gasto en salud disminuye un 0,556%. Este valor se aplicó a una tabla hipotética de proyección del gasto en defensa en España, si este tuviera que verse incrementado hasta el 5%. En dicha tabla se han creado hipótesis de incremento de PIB en años “t” al 3%, 4% y 5% como requiere la OTAN a España y sus posibles consecuencias decrementales en el PIB y en millones de euros a reducir, utilizando el coeficiente de reducción del 0,556% y, tomando como supuesto fundamental una proporcionalidad directa.
¿Qué resultados obtuvimos?
Tabla 3. Gasto público en defensa y sanidad en España, 2020-2025
Fuente: Ministerio de Defensa, Gobierno de España y estimaciones propias. Notes: * Porcentajes estimados a partir de Fan, Liu y Cote: con cada aumento del 1% en el porcentaje de gasto militar sobre el PIB, se produce una caída del 0,556% en el porcentaje del PIB destinado a salud pública, en países de renta media-alta.
Como podemos observar en la tabla 3, si hipotéticamente se incrementase el porcentaje del PIB dedicado al gasto en defensa, esto quizás conllevaría una reducción del porcentaje del PIB dedicado a sanidad.
¿Qué podría suponer esa reducción?
Si aplicamos la misma proporcionalidad directa, según la cual por cada punto porcentual de PIB que se incrementa en defensa, conlleva a una reducción de 0,556% en sanidad, la reducción sería de aproximadamente de 8.355 millones de euros por cada punto de PIB de incremento:
Notas: *p1: % gasto en salud año 2023 (6,5% PIB), p2:% de reducción según Fan et al. (0,556%), C1: gasto total en salud 2023 (97.661 millones de €)
Teniendo en cuenta las principales fuentes de gasto del Sistema Nacional de Salud en España: Gasto Hospitalario, Atención Primaria, Farmacia y otras áreas (cuidados de larga duración, salud mental, prevención, etc.), estos 8.355 millones, supondrían, los siguientes porcentajes, utilizando datos de 2023:
Tabla 4. Gasto sanitario por principales áreas de gasto sanitario público en España, porcentaje del gasto total que supone cada área y porcentaje aproximado que supondría la reducción del gasto en cada área por desplazamiento financiero por cada 1%PIB incrementado en defensa
Fuente: Ministerio de Sanidad, Gobierno de España.
Si aplicamos las estimaciones a nivel regional, y teniendo en cuenta el gasto sanitario realizado por las dos comunidades autónomas que más dinero dedican en cuantía a sanidad, como son Cataluña (15.963 millones gastados en salud) y Andalucía (14.178 millones gastados en salud, la reducción se situaría en el 52,33% de lo gastado por Cataluña o el 58,92% de lo gastado por Andalucía.
Nota: *p: porcentaje que supondría la reducción, C1:8.355 mill.€, C2: total inversión CC.AA.
Además, continuando con el supuesto de mantener todo constante –ceteris paribus-, el desplazamiento podría generar un aumento en el gasto de bolsillo, pues los ciudadanos españoles podrían recurrir al sector privado para el acceso a determinados servicios como indica la literatura previa López-López et al. (2021).
Fuente: Imagen creada por los autores utilizando Inteligencia Artificial.
Reflexiones adicionales
Otras cuestiones relacionadas que puede que no se estén teniendo en cuenta a la hora de la medición de la inversión son; la existencia de bases extranjeras en territorios nacionales, pues la colaboración va más allá del mero compromiso económico, con un componente también territorial, de integración de fuerzas y ampliación de radios de acción, cuestión en la que España también está comprometida con varias bases extranjeras en su territorio.
Además, otro matiz es la contribución de los países a la defensa y ayuda de terceros aliados de la alianza, como es el caso de Ucrania en su actual situación bélica, pues tampoco se tiene en cuenta. Es decir, quizá no sólo tiene importancia el gasto en defensa invertido de forma nacional, sino también la contribución al reforzamiento de las posiciones de la alianza en terceros países que sí están en conflicto. Según respuesta parlamentaria en el Congreso de los Diputados y basado en datos del Gobierno de España, este país aportó en 2024, 1.072 millones de euros en apoyo militar, cuestión que no se tiene en cuenta.
Conclusiones:
En la actualidad, el contexto geopolítico global está poniendo el foco en el rearme e incremento de gasto en defensa de los países ante un panorama de tensión y conflictos armados creciente. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los recursos públicos son limitados, y que un incremento en la inversión en un área determinada como es el gasto en defensa podría comportar, a posteriori, según los estudios previos, una reducción significativa del gasto público en sanidad.
Los gobiernos de los países y sus decisores de políticas deberían tener en cuenta las consecuencias de las decisiones de dirigir el gasto público hacia un determinado fin u otro, pues la desviación de los fondos hacia prioridades en defensa podría tener consecuencias en la inversión pública en sanidad. Algunos autores, como Ortún y Callejón, ya consideran la paz y la estabilidad climática como un bien público global, en un mundo donde las lógicas de poder están haciendo que los conflictos bélicos sean cada vez más habituales, pues invertir en defensa puede proteger fronteras, pero también puede dejar desprotegidas a las personas.
Esto obliga a que cuando se traten cuestiones sobre inversión pública, contexto geopolítico y gasto en defensa, los debates se produzcan con un respaldo en investigación, aportando cifras y posibles consecuencias. Pues estas decisiones podrían tener repercusiones en torno al sistema económico y de derechos vigentes en algunos países como España.


Una idea sobre “El coste de oportunidad del gasto en defensa: una reflexión sobre la financiación sanitaria en España”
Gracias por esta entrada cuando llevamos ocho décadas sin conflictos directos entre las grandes potencias, tal como G Allison y J Winnefeld recuerdan en Foreign Affairs. Nunca la humanidad había conocido, desde el Imperio Romano, un período tan largo. Entrada que complementa a, por ejemplo, la Segunda Opinión de AIReF sobre la sostenibilidad de las administraciones públicas a largo plazo, de marzo 2025.