Economía y salud
BOLETÍN INFORMATIVO - Año 2010. Octubre. nº 69
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En este número Crónicas XXX Jornadas AES
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Editorial Junta Directiva AES
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Crónicas XXX Jornadas AES
Reseña de libro
XXXI Jornadas de Economía de la Salud
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Organizando las Jornadas de Economía de la Salud en los tiempos de la crisis económica, el H1N1 y el Mundial



Salvador Peiró 
Presidente del Comité Organizador de las XXX Jornadas de la Asociación de Economía de la Salud
(AES)

Hace 30 años pasaron muchas cosas. Clive Sinclair, ahora Sir Clive Sinclair, lanzaba al mercado la computadora ZX80. La revolución sandinista derrocaba a Somoza. Mientras, Alaska y los Pegamoides sacaban su primer disco y Sergio Dalma hacía bailar unidos, que no es bailar, a los que bailaban. Gary Thuerk, un comercial agresivo, ideó el spam para publicitar un nuevo equipo informático. Spielberg estrenaba “El Imperio contraataca” y un Mercedes, clase S por más señas, incorporaba el primer airbag. La FIAT, a lo suyo, lanzaba el Panda que no llevaba ni uno, ni dos, ni tres, ni cuatro airbags. Ni ABS, ni elevalunas eléctrico, ni, para que seguir, nada que no fuera el volante y los pedales. Algunos comenzaban con la hipoteca que, esperemos, terminaran de pagar este año. España lloraba a Félix Rodríguez de la Fuente, el amigo de los animales y, el Barça, también a lo suyo, fichaba al delantero brasileño Roberto Dinamita. Toru Iwatani, inspirado al ver que un queso se comía sus píldoras y mataba a su perro que andaba disfrazado de fantasma, inventaba el pac-man, más conocido por estas tierras como “come-cocos”. Y, sí, en este contexto un grupo de personas, probablemente no mucho menos friki que Iwatani, organizaba las I Jornadas de Economía de la Salud.

Con esta carta astral a nadie le extrañó que treinta años después la organización de las Jornadas acabara en Valencia y con un tipo como yo al, digamos, frente de su, digamos, organización. El entorno acompañaba: el caos generado por la madre de todas las pandemias iba diluyéndose con el calor de junio, la crisis económica ya no era recesión y la amenaza de un verano pasado por el Mundial de futbol se cernía sobre una humanidad acongojada. Menos imaginable era que gente tenida hasta el momento por sensata aceptara formar parte del Comité Organizador (Eusebi Castaño, Josep Fusté, Jorge García-Petit Gisbert, Francisco Goerlich, Manuel Ridao, Vicent Soler i Marco) y del Comité Local (Estanis Arana, Sergio García Vicente,  José Luis Martínez Zahonero, Ricard Meneu, Manuel Ridao, Gabriel Sanfélix). Cabría exceptuar, de lo de gente sensata, a Ricard Meneu, que nunca fue sospechoso de esta transgresión. Hubo alguna que otra resistencia, es cierto, pero nadie se acogió a la Convención de Ginebra, ni invocó la quinta enmienda, ni gritó el “not in my name”. Y había motivos.

Tampoco era esperable que las Jornadas salieran, digamos, bien. Razonablemente bien si dejamos emborronarse el adjetivo con las lágrimas de Enrique Bernal en su despedida como presidente de AES. Visto con perspectiva, sólo un altamente improbable cúmulo de afortunadas casualidades evitó que cuajaran las que podían haber sido las peores Jornadas de Economía de la Salud de todos los tiempos, y acabaran quedando, digamos, bastante apañadas (más allá del referido llanto del muy llorado, por sí mismo, actual ex-presidente de AES).

Entre estas circustancias afortunadas hay que citar, en primer lugar, al Comité Científico: Vicente Ortún (timonel), Pedro Pita Barros, Miguel Angel Negrín, Antonio García Ruiz, Ricard Meneu, Alexandrina Stoyanova y Rosa Urbanos (galeotes bogando a los remos), construyeron un buen programa y pusieron muy difícil la materialización del anunciado desastre. También remaron los miembros del Comité Organizador que, contra lo usual en estos casos, organizaban. Y los del Comité Local que, aunque tendían a deslocalizar un día lo que habían localizado el previo, cuidaban los detalles.

Y luego estaban ellas. ¡Ellas!. Rosa Roda, Angela Fermín, Conxi Cozar y Olga Herrero. Licuando la entropía generada por los Comités, la Junta, los ponentes, los comunicantes, y los que pasaban por allí. Poniendo orden en el caos.

Y estaban los ponentes con esas ponencias. Y las excelentes comunicaciones. Y los adecuadísimos locales del ADEIT (Fundació Universitat Empresa). Y ese entorno de la Valencia que nos queda. Plaza Redonda, el Mercat, la Llotja, el barri de la Seu, el Carme. Y unas cervezas en el Linterna.

También fue muy afortunada la colaboración de las instituciones y firmas que patrocinaron las Jornadas. La Fundación BBVA, que patrocinó por décima vez el Taller Fundación BBVA de innovaciones metodológicas en economía de la salud, Amgen, Astra-Zeneca, Bayer, Boehringer Ingelheim, el Centro Superior de Investigación en Salud Pública, Esteve, la Fundación IISS (a través de un convenio con Novartis y la revista Gestión Clínica y Sanitaria), la Fundación Salud Innovación y Sociedad, Gilead, GSK, Janssen-Cilag, Lilly, Novartis y Pfizer. Almirall y  Allergan que financiaron algunos aspectos organizativos. Y MSD que patrocinó, como ya es tradición, el número monográfico de Gaceta Sanitaria dedicado a las Jornadas. Y las colaboraciones en los premios y becas: la Cátedra de farmacoeconomía de la Universidad de Málaga (premios a las mejores comunicaciones), el Instituto de Estudios Fiscales (premio al mejor artículo de economía de la salud publicado en 2009) y Bayer HealthCare (Beca AES de Economía de la Salud).

No menos importante para frustrar el fracaso de las Jornadas fue la colaboración de diversas instituciones: el Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de la Conselleria de Sanitat, la Agencia Valenciana de la Salud, el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), la Universidad de Valencia, la Fundación Salud Innovación y Sociedad y la Fundación IISS.

Uno esta acostumbrado a esperar lo esperable en las cosas que organiza. Improvisación, cierto desastre más bien desastrado, y una cierta indulgencia de las víctimas para que olviden rápidamente tres días en justicia inolvidables. Pero a veces a uno la vida se le pone de través y las cosas salen bien. Razonablemente bien. Sirva esta crónica para darles las gracias a todos los que contribuyeron a romper las previsiones.

Y nos vemos en Palma donde, también previsiblemente, todos los que han colaborado en las XXX Jornadas continuarán consiguiendo que las cosas vayan bien. Y, también previsiblemente, no habrá que consolar a inconsolables ex-presidentes.


Los comentarios sobre la noticia:

WbRcKCVmQWwZCX (wMqUbnkureNmwtmLkg / 17/12/2011 22:33:04)
Kudos to you! I hadn't tohught of that!



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Comité de redacción: Laura Cabiedes, David Casado, Josep Fusté, Juan Oliva, Salvador Peiró, Jaime Pinilla, Oriol de Solà-Morales y Manuel García Goñi
Han colaborado en este número: Lluis Bohigas, Juan Gabriel Cegarra Navarro, Paloma Fernández, Antonio García Ruiz, Félix Lobo, Ricard Meneu, Miguel Ángel Negrín, Vicente Ortún, Salvador Peiró, Pedro Pita Barros, Regina Revilla, Oriol Solà-Morales, Alexandrina Stoyanova y Rosa Urbanos.