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Noticia sobre el grupo de trabajo sobre iatrogenia SESPAS-OMC

Ricard Meneu Fundación IISS (Instituto de Investigación en Servicios de Salud) Email: ricard.meneu@gmail.com
En el primer semestre de este año se constituyó un grupo mixto de trabajo sobre iatrogenia SESPAS-OMC. Tras las reuniones preliminares para configurar un grupo integrado por miembros de las áreas de la OMC especialmente implicadas en la cuestión y las distintas sociedades de SESPAS, se acordó hacer la presentación del proyecto en el marco del congreso de Preventing Overdiagnosis (LINK). La presentación llevada a cabo el 21 septiembre en Barcelona resultó razonablemente exitosa, con participación de miembros del grupo de trabajo y asistentes al congreso que habían aportado trabajos relacionados con la iatrogenia en sus distintas acepciones.
Aunque el “documento de posición” del grupo de trabajo a la fecha del cierre de este boletín aún no está acabado, creemos que vale la pena dar una sucinta noticia del estado de la cuestión. En la reunión previa a la presentación, amablemente acogida en la sede de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, se pudo debatir el borrador del documento de posicionamiento que había estado circulando previamente. Las sugerencias de los asistentes fueron muy interesantes y mejorarán mucho el documento. Ante la urgencia de la “puesta de largo” desnudos aun de galas, se planteó acotar una estrategia mínima de comunicación, consistente en vehiculizar como principales tres mensajes que debían difundirse a la población en la sesión abierta:
- El daño en la medicina es inevitable, y no siempre está asociado con errores. Pero hay una parte evitable o prevenible, porque se hacen cosas que no hay que hacer y porque algunas se hacen inadecuadamente.
- Se puede reducir el daño evitable si se hace lo que hay que hacer y se hace de manera correcta.
- Más no siempre es mejor en sanidad, y además puede dañar.
Hubo suficiente acuerdo a la hora de determinar cuál es valor añadido a lo que ya se ha trabajado y se conoce en el área de seguridad del paciente. Básicamente, la capacidad de aportar una visión más amplia de la iatrogenia, excediendo la perspectiva individual y considerando también el daño que puede hacer la salud pública con sus recomendaciones, el daño de los reguladores autorizando nuevos procedimientos insuficientemente evaluados en cuanto a riesgos, etc., y también la capacidad de contribuir a poner la iatrogenia en la agenda institucional.
En cuanto al documento sobre el que se está trabajando, vale la pena resumir el esquema propuesto por Carlos Aibar considerando nuestros debe y haber en esta cuestión.
¿Qué sabemos?
Que la iatrogenia estrictamente clínica se perfila como tercera causa de muerte- al menos en los EEUU- y supone cerca de un 10% de los eventos adversos (EA) en hospitales y aproximadamente el 1% en el primer nivel asistencial. Que es reiteradamente el origen de la mayor parte de las quejas, reclamaciones y litigios sobre los que se ha construido la pretendida justificación de la medicina defensiva. Y también que ya disponemos de algunas estimaciones puntuales sobre la inefectividad de determinadas pruebas diagnósticas, indicios de inefectividad de determinadas estrategias de diagnóstico precoz, así como que se identifica fácilmente a los presuntos culpables, básicamente los que están en el “filo de la navaja”.
¿De qué carecemos?
Como de costumbre, este brazo está descompensado, pues son amplias las carencias o insuficiencias detectadas. Se carece de un marco conceptual de aceptación generalizada, basculando a menudo entre la ignorancia y la impericia, entre fallos del sistema y errores de los profesionales. Tampoco se dispone de un método válido y preciso para la cuantificación y el análisis causal. Avanzamos, lentamente, en vigilancia y seguimiento, o en evaluación, pero enfrentamos contradicciones entre el “saber qué HACER” y el “saber cómo HACERLO”. No facilita las cosas el hecho de que la iatrogenia suponga una línea de investigación contracorriente, con importantes sesgos de no publicación y una abrumadora escasez de programas de investigación específicos. A todo ello hay que añadir la escasa consideración prestada, más allá de las excusas exculpatorias, a otras cuestiones, como las excesivas expectativas infundadas ante las capacidades de “la ciencia médica” de la población y los profesionales, la escasa actitud autocrítica de los profesionales y las importantes presiones de grupos de interés (tecnología diagnóstica, nuevos tratamientos,…).
Como la tarea es ardua y los puntos de vista casi inagotables, los participantes más entusiastas del grupo de trabajo están emocionados con la perspectiva del trabajo que se les está viniendo encima. Entre ellos se cuentan varios destacados socios de AES, como Beatriz González, que preside las reuniones como responsable de SESPAS, Pedro Plans, la inminente incorporación de Carlos Campillo, o la casi inevitable presencia del autor de esta nota. Desde aquí queremos convocar a los socios de AES interesados en esta cuestión, que a nadie puede resultar ajena, a plantearse colaborar en este nuevo e ilusionante proyecto. Aunque solo sea por lo inopinado de estar trabajando en ello con una entidad como la Organización Médica Colegial. Deja tu opinión:
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