Economía y salud
BOLETÍN INFORMATIVO - Año 2018. Noviembre. nº 91
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Estadísticas de gasto farmacéutico: debemos mejorar



 

Félix Lobo
Profesor Emérito de la Universidad Carlos III de Madrid (Departamento de Economía), coordinador de Economía y Políticas de Salud de FUNCAS
E-mail: flobo@eco.uc3m.es
@FlixLobo

 

En España, en 2016 (último año para el que están disponibles todas las estadísticas oficiales disponibles relevantes), el gasto farmacéutico público, según los nuevos “Indicadores sobre gasto farmacéutico y sanitario” del Ministerio de Hacienda supuso 16.710 millones de euros (esta cifra de gasto farmacéutico público incluye ‘Gasto farmacéutico hospitalario’ y ‘Gasto en productos farmacéuticos y sanitarios por recetas médicas u orden de dispensación’, pero no incluye ‘Gasto en productos sanitarios sin receta médica u orden de dispensación’).

Si ponemos esa cifra en relación con el gasto sanitario público total en términos normalizados internacionales del Sistema de Cuentas de Salud (SCS), representa el 23,5%. Si la dividimos por el gasto sanitario público total según la Estadística de Gasto Sanitario Público (EGSP), sube al 25,5%.

Nadie puede dudar que, con estas dimensiones, la información estadística sobre el gasto farmacéutico público tiene un gran interés. Sin embargo, a pesar de ciertas mejoras recientes que comentamos a continuación, estamos lejos de disponer de información transparente y normalizada satisfactoria. El margen de mejora es, pues, también indudable.

Hasta hace poco, los datos oficiales sobre el gasto farmacéutico teníamos que buscarlos en las dos estadísticas nacionales de gasto sanitario que acabamos de mencionar. La más antigua es la EGSP, elaborada por el Ministerio de Sanidad desde mediados de los años 90 y que, como su nombre indica, únicamente considera el gasto realizado o financiado por agentes públicos. Hasta 2005 siguió el criterio de liquidación presupuestaria o de caja. Pero desde 2006 incorporó el criterio del devengo, que es el propio de la Contabilidad Nacional, y según el cual se computan los gastos realmente ejecutados en el periodo, aunque se abonen con posterioridad.

La segunda es el SCS, también elaborado por el Ministerio de Sanidad, que sigue la metodología pactada y armonizada por la OCDE, la OMS y Eurostat de 2011. Los datos que proporciona la OCDE (Health Data) parten de estas fuentes y ajustan por paridad de poder de compra para permitir comparaciones internacionales adecuadas.

Las dos estadísticas españolas están relacionadas, pero se diferencian en algunos aspectos importantes, alguno de los cuales afecta al gasto farmacéutico. El SCS – a diferencia de la EGSP - recoge el gasto privado y, además, considera los cuidados de larga duración y atención socio-sanitaria (definidos según las normas de la OCDE, Eurostat y OMS de 2011, de forma bastante amplia), que podrían incluir medicamentos y productos sanitarios.

Tenemos también, desde hace muchos años, los datos mensuales de “Consumo Farmacéutico a través de Recetas Médicas del Sistema Nacional de Salud (SNS) y del Mutualismo Administrativo” del Ministerio de Sanidad. Se refieren a gasto monetario corriente (“consumo”), y número de recetas médicas del SNS, que se prescriben en el ámbito de la atención primaria y especializada a los usuarios del Sistema Sanitario Público y se dispensan y facturan a través de las oficinas de farmacia del territorio nacional. Proceden de la facturación de las recetas por los colegios de farmacéuticos. Tradicionalmente son elaborados y publicados por el Ministerio de Sanidad, con un desarrollo de la información muy escueto y una agregación muy alta (Comunidades Autónomas, CCAA). Su publicidad ha empeorado desde 2011, porque se abandonaron los Boletines de Información Terapéutica del SNS que contenían además información de los subgrupos del Sistema de Clasificación Anatómica, Terapéutica y Química (ATC) y principios activos de mayor consumo en el SNS y otros indicadores de la prestación farmacéutica.

Algún desarrollo mayor puede encontrarse en los informes anuales del SNS (subgrupos ATC4, principios activos, envases, genéricos, algo sobre ventas por laboratorio, medicamentos huérfanos, ciertos datos sobre consumo hospitalario), pero con la evolución temporal de las variables muy limitada, casi siempre sólo al año de referencia y con una publicación retrasada hasta dos años (el último es el de 2016).

La pobreza de esta información llama la atención, porque actualmente se basa en una aplicación informática muy desarrollada y completa, llamada Alcántara. El acceso a ella por los investigadores también es muy limitado, no está normalizado, y requiere autorizaciones concretas de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia y extracciones de datos “ad hoc”.

La relativamente nueva estadística mensual sobre gasto farmacéutico, denominada impropiamente “Indicadores sobre Gasto Farmacéutico y Sanitario”, permite desde 2014 desvelar los hasta ahora muy desconocidos gastos en hospitales y en ciertos productos sanitarios, aunque sólo en parte, y a un nivel muy agregado. Acota así el auténtico mar de ignorancia en el que nos encontrábamos. Que ahora sepamos cuál es el gasto farmacéutico agregado nacional y por Comunidad Autónoma parece que es otro progreso que debemos agradecer a la Unión Europea, pues la Comisión Europea reclamó insistentemente en las negociaciones del Semestre Europeo que se pusiera en marcha, como consta en los documentos pertinentes. Esto exigió modificaciones legales de alto nivel: una nueva redacción de todo un Título de la Ley 14/1986 General de Sanidad, por una Ley Orgánica de 2015, uno de los instrumentos legales del proceso de consolidación fiscal (Disposición adicional primera de la Ley Orgánica 6/2015, de 12 de junio, de modificación de la Ley Orgánica 8/1980, de 22 de septiembre, de financiación de las Comunidades Autónomas y de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera).

Las ventajas de la nueva estadística son:

  • La principal y obvia es el conocimiento fidedigno del gasto agregado hospitalario.
  • Cubre casi todas las administraciones públicas relevantes: las CCAA y las entidades estatales (Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado, Instituciones penitenciarias y Mutualidad General Judicial). Sólo deja fuera las administraciones locales y de la defensa.
  • Introduce la valoración en términos de gasto devengado real y con esto mejora la información antes disponible sobre recetas dispensadas en farmacias que se refería a facturación.
  • Desvela el gasto en productos sanitarios sin receta médica u orden de dispensación, antes totalmente desconocido (que ascendió en 2015 a 4.070 millones de euros y que no hemos incluido en los porcentajes del principio de esta nota, porque parece que no son estrictamente productos farmacéuticos).

La nueva estadística tiene sin embargo grandes limitaciones: su alto nivel de agregación en términos geográficos (CCAA) y nula información por tipos de productos (grupos terapéuticos, clases de medicamentos), por precios pagados, por oferentes; a nivel de hospitales, etc. Esta situación, que a pesar del progreso que comentamos no deja de ser de penuria cuando hablamos de 16.710 millones de euros, exige una mejora decidida. Sería imprescindible mejorarla superando estas carencias. Habría que aprovechar la creciente disponibilidad de datos a nivel de las CCAA y los nuevos sistemas interoperables (como la receta electrónica). Hace pues falta, como en otras áreas, un plan sistemático de recogida y explotación de datos mucho más ambicioso. Es una de las tares que, en el marco de sus responsabilidades de coordinación y planificación, debería impulsar un Ministerio de Sanidad con el liderazgo y la potencia que requiere nuestro sistema sanitario público.

Nota del autor: Agradezco a los editores Cristina Hernández y Jorge Mestre sus contribuciones a la versión final mejorada de este artículo.


Los comentarios sobre la noticia:

me temo que aún existen dudas (guillem / 19/11/2018 09:46:38)
Hola Félix Por lo que sé, del gasto farmacéutico hospitalario se desconoce el gasto real ya que lo que se hace es que sobre las cantidades que sí se conoces, se multiplican por los precio nocionales que sabemos tienen poco que ver con los reales a la vista de descuentos y otras rebajas, de modo que este gasto así calculado exagera el real Lo puedes please confirmar? Abrazo G



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Han colaborado en este número: María Errea Rodríguez, Pilar García-Gómez, Beatriz González López-Valcárcel, Dolores Jiménez-Rubio, Félix Lobo, María Belén López Panisello, Ricard Meneu, Vicente Ortún, Sebastian Panthöfer, Carmen Pérez Romero, Ruth Puig Peiró, Manuel Serrano Alarcón, Marta Trapero Bertran, Laura Vallejo Torres.