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	Comentarios en: Quien no tenga ánimo de lucro… ¿que tire la primera piedra?	</title>
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	<description>Economía y Salud</description>
	<lastBuildDate>Sat, 20 Dec 2025 09:58:23 +0000</lastBuildDate>
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		<title>
		Por: José Ramón Repullo-Labrador		</title>
		<link>https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-572</link>

		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Repullo-Labrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Dec 2025 09:58:23 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.aes.es/blog/?p=3550#comment-572</guid>

					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-570&quot;&gt;Manuel Carmona&lt;/a&gt;.

Cierto, Manuel; tan cierto que yo (a estas alturas de la película) ya no me creo que una organización tan compleja como la sanitaria (particularmente el hospital) pueda ser objeto de un contrato completo (o poco incompleto). 
Hay una &quot;incompletitud&quot; estructural: la excelencia clínica exige una acción individualizada que combine la valoración de necesidades (evidencia),  recursos disponibles (oferta) y comorbilidades-preferencias de los pacientes (demandas). De tal suerte que el médico responsable del pacientes sería un &quot;broker&quot; o intermediario que debería conciliar los tres vectores. 

La evolución de la tecnomedicina va en un camino diferente: si no la modulamos, acaberemos con &quot;excelentes procedimientos y medicina mediocre... cara e insostenible&quot;

¿La IA se podrá aliar contra la desmesura y la fragmentación de la tecnomedicina? ... o quizás la animará y alimentará???

Gracias por tu comentario.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-570">Manuel Carmona</a>.</p>
<p>Cierto, Manuel; tan cierto que yo (a estas alturas de la película) ya no me creo que una organización tan compleja como la sanitaria (particularmente el hospital) pueda ser objeto de un contrato completo (o poco incompleto).<br />
Hay una «incompletitud» estructural: la excelencia clínica exige una acción individualizada que combine la valoración de necesidades (evidencia),  recursos disponibles (oferta) y comorbilidades-preferencias de los pacientes (demandas). De tal suerte que el médico responsable del pacientes sería un «broker» o intermediario que debería conciliar los tres vectores. </p>
<p>La evolución de la tecnomedicina va en un camino diferente: si no la modulamos, acaberemos con «excelentes procedimientos y medicina mediocre&#8230; cara e insostenible»</p>
<p>¿La IA se podrá aliar contra la desmesura y la fragmentación de la tecnomedicina? &#8230; o quizás la animará y alimentará???</p>
<p>Gracias por tu comentario.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
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		<title>
		Por: José Ramón Repullo-Labrador		</title>
		<link>https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-571</link>

		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Repullo-Labrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Dec 2025 09:52:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.aes.es/blog/?p=3550#comment-571</guid>

					<description><![CDATA[En respuesta a &lt;a href=&quot;https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-569&quot;&gt;Vicente&lt;/a&gt;.

Gracias, Vicente. 
El mejor blindaje de la sanidad pública es corregir sus disfuncionalidades estructurales. La erosión del contrato social implícito con los profesionales (particularmente con los médicos), ya no se resuelve con más dinero (aunque más dinero puede ser paliativo). Porque la autonomía de gestión, la competencia por comparación y la participación en la gobernanza de los profesionales, es la mejor terapia contra el queme.
En otro orden de cosas, el papel del Ministerio en este tema debería ser crear regulación sobre buen gobierno que ayudara a la transición de las CCAA hacia modelos más flexibles. 
Nada especialmente estravagante o radical: ya lo decía la comisión parlamentaria de reconstrucción social y económica de 2020 (con apoyo super mayoritario de los grupos parlamentarios) 


2.6. Promover mayor autonomía y capacidad de respuesta para las organizaciones sanitarias, a todos los niveles, empezando por la propia organización de los Servicios Autonómicos de Salud, frecuentemente encorsetados en sus capacidades de decisión, explorando las fórmulas jurídicas y organizativas más adecuadas para ello, aprendiendo de la experiencia acumulada en los Servicios de Salud de varias comunidades autónomas. Esta autonomía ha de incluir aspectos de gestión económica, de gestión de personal con medios para motivar y premiar la excelencia profesional y la dedicación extraordinaria, así como corregir incumplimientos, al igual que capacidad para innovar y evaluar los resultados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En respuesta a <a href="https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-569">Vicente</a>.</p>
<p>Gracias, Vicente.<br />
El mejor blindaje de la sanidad pública es corregir sus disfuncionalidades estructurales. La erosión del contrato social implícito con los profesionales (particularmente con los médicos), ya no se resuelve con más dinero (aunque más dinero puede ser paliativo). Porque la autonomía de gestión, la competencia por comparación y la participación en la gobernanza de los profesionales, es la mejor terapia contra el queme.<br />
En otro orden de cosas, el papel del Ministerio en este tema debería ser crear regulación sobre buen gobierno que ayudara a la transición de las CCAA hacia modelos más flexibles.<br />
Nada especialmente estravagante o radical: ya lo decía la comisión parlamentaria de reconstrucción social y económica de 2020 (con apoyo super mayoritario de los grupos parlamentarios) </p>
<p>2.6. Promover mayor autonomía y capacidad de respuesta para las organizaciones sanitarias, a todos los niveles, empezando por la propia organización de los Servicios Autonómicos de Salud, frecuentemente encorsetados en sus capacidades de decisión, explorando las fórmulas jurídicas y organizativas más adecuadas para ello, aprendiendo de la experiencia acumulada en los Servicios de Salud de varias comunidades autónomas. Esta autonomía ha de incluir aspectos de gestión económica, de gestión de personal con medios para motivar y premiar la excelencia profesional y la dedicación extraordinaria, así como corregir incumplimientos, al igual que capacidad para innovar y evaluar los resultados.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Manuel Carmona		</title>
		<link>https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-570</link>

		<dc:creator><![CDATA[Manuel Carmona]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2025 15:18:50 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.aes.es/blog/?p=3550#comment-570</guid>

					<description><![CDATA[En la externalización (desintegración vertical) también se puede tener en cuenta el concepto de &quot;contrato incompleto&quot;, que es aquel que no especifica qué hacer en todas las circunstancias posibles que se pueden dar en el futuro, lo que implica futuras renegociaciones entre partes. En ese caso aparecen los costes de renegociación. Aunque podamos considerar que en las AA.PP, con la Ley de Contratos en la mano, no cabe la renegociación como tal, es posible siempre considerar opciones como las modificaciones de contrato, revisiones de precio, atención sanitaria no incluida en el contrato,... Hasta cierto punto el Principal es cautivo del Agente en este problema de desintegración vertical con desafíos como la asimetría de la información, el riesgo moral, la selección adversa y los incentivos desalineados. Conocer los riesgos debe ser el primer paso para su evaluación económica, y sustentar la toma de decisiones en la racionalización técnica, a través de una metodología adecuada. Gracias por el artículo, para seguir aprendiendo de economía de la salud.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la externalización (desintegración vertical) también se puede tener en cuenta el concepto de «contrato incompleto», que es aquel que no especifica qué hacer en todas las circunstancias posibles que se pueden dar en el futuro, lo que implica futuras renegociaciones entre partes. En ese caso aparecen los costes de renegociación. Aunque podamos considerar que en las AA.PP, con la Ley de Contratos en la mano, no cabe la renegociación como tal, es posible siempre considerar opciones como las modificaciones de contrato, revisiones de precio, atención sanitaria no incluida en el contrato,&#8230; Hasta cierto punto el Principal es cautivo del Agente en este problema de desintegración vertical con desafíos como la asimetría de la información, el riesgo moral, la selección adversa y los incentivos desalineados. Conocer los riesgos debe ser el primer paso para su evaluación económica, y sustentar la toma de decisiones en la racionalización técnica, a través de una metodología adecuada. Gracias por el artículo, para seguir aprendiendo de economía de la salud.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Vicente		</title>
		<link>https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-569</link>

		<dc:creator><![CDATA[Vicente]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2025 12:36:17 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.aes.es/blog/?p=3550#comment-569</guid>

					<description><![CDATA[José-Ramón,
Muy oportuno. Lo clavas cuando escribes que el problema no es el ánimo de lucro en sí, sino su carácter no modulado en contextos donde los fallos de mercado son estructurales.
Como dices, en sanidad, una relación adversarial no es solo ineficiente:
•	Erosiona valores profesionales.
•	Introduce dinámicas defensivas.
•	Daña la continuidad y la confianza, que son insumos productivos esenciales.
Por eso, la provisión pública apoyada por entidades sin ánimo de lucro o profesionales no es una opción ideológica, sino una arquitectura institucional coherente con la naturaleza del bien producido.
Modular las relaciones adversariales no consiste en negar el interés propio, sino en diseñar instituciones donde ese interés quede subordinado a marcos relacionales estables, incentivos mixtos y valores profesionales que hacen posible la cooperación en contextos de alta complejidad e información asimétrica.
Y ahora, una cuestión adicional. Nuestra ministra de Sanidad, a la que apreciamos y con la que compartimos sus propósitos, habla últimamente de blindar la sanidad pública y tú pareces asociar el debilitamiento del sector público a la falta de inversiones en el sector público que se derivaría de ‘la externalización de procedimientos bien definidos, cuantificados en número  y tasados en calidad’. ¿No crees que nuestros problemas principales se derivan de confundir gestión pública con administración, servicio público con funcionario público? En una región que te es muy cercana los hospitales y las universidades públicas viven como el batracio en el matraz que se calienta progresivamente.
En biología convienen algunas exposiciones para fortalecer el sistema inmunitario. En organizaciones conviene tener que competir en el mundo. En sanidad, no tanto, aunque hay que nivelar el terreno de juego, comparar comparables (tenemos los datos), disponer de autonomía responsable. Blindar inutiliza, anula. Al igual que ocurre con la universidad pública- su &#039;blindaje&#039; no pasa por limitar o prohibir la privada (se ha optado por exigir un tamaño mínimo que ni IESE ni ESADE cumplían, ni de lejos, cuando empezaron) sino por dejarla funcionar la pública sin limitaciones burocráticas auto-impuestas. Sabemos que ahora no es posible. Sabemos que conviene intentarlo. No se trata de blindar sino de potenciar, o, como mínimo, consolidar, de verdad, el estado de bienestar. 
Un abrazo,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>José-Ramón,<br />
Muy oportuno. Lo clavas cuando escribes que el problema no es el ánimo de lucro en sí, sino su carácter no modulado en contextos donde los fallos de mercado son estructurales.<br />
Como dices, en sanidad, una relación adversarial no es solo ineficiente:<br />
•	Erosiona valores profesionales.<br />
•	Introduce dinámicas defensivas.<br />
•	Daña la continuidad y la confianza, que son insumos productivos esenciales.<br />
Por eso, la provisión pública apoyada por entidades sin ánimo de lucro o profesionales no es una opción ideológica, sino una arquitectura institucional coherente con la naturaleza del bien producido.<br />
Modular las relaciones adversariales no consiste en negar el interés propio, sino en diseñar instituciones donde ese interés quede subordinado a marcos relacionales estables, incentivos mixtos y valores profesionales que hacen posible la cooperación en contextos de alta complejidad e información asimétrica.<br />
Y ahora, una cuestión adicional. Nuestra ministra de Sanidad, a la que apreciamos y con la que compartimos sus propósitos, habla últimamente de blindar la sanidad pública y tú pareces asociar el debilitamiento del sector público a la falta de inversiones en el sector público que se derivaría de ‘la externalización de procedimientos bien definidos, cuantificados en número  y tasados en calidad’. ¿No crees que nuestros problemas principales se derivan de confundir gestión pública con administración, servicio público con funcionario público? En una región que te es muy cercana los hospitales y las universidades públicas viven como el batracio en el matraz que se calienta progresivamente.<br />
En biología convienen algunas exposiciones para fortalecer el sistema inmunitario. En organizaciones conviene tener que competir en el mundo. En sanidad, no tanto, aunque hay que nivelar el terreno de juego, comparar comparables (tenemos los datos), disponer de autonomía responsable. Blindar inutiliza, anula. Al igual que ocurre con la universidad pública- su &#8216;blindaje&#8217; no pasa por limitar o prohibir la privada (se ha optado por exigir un tamaño mínimo que ni IESE ni ESADE cumplían, ni de lejos, cuando empezaron) sino por dejarla funcionar la pública sin limitaciones burocráticas auto-impuestas. Sabemos que ahora no es posible. Sabemos que conviene intentarlo. No se trata de blindar sino de potenciar, o, como mínimo, consolidar, de verdad, el estado de bienestar.<br />
Un abrazo,</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Vicente		</title>
		<link>https://www.aes.es/blog/2025/12/19/quien-no-tenga-animo-de-lucro-que-tire-la-primera-piedra/#comment-568</link>

		<dc:creator><![CDATA[Vicente]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2025 12:21:53 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://www.aes.es/blog/?p=3550#comment-568</guid>

					<description><![CDATA[José-Ramón,
Muy oportuno. Lo clavas cuando escribes que el problema no es el ánimo de lucro en sí, sino su carácter no modulado en contextos donde los fallos de mercado son estructurales.
Como dices, en sanidad, una relación adversarial no es solo ineficiente:
•	Erosiona valores profesionales.
•	Introduce dinámicas defensivas.
•	Daña la continuidad y la confianza, que son insumos productivos esenciales.
Por eso, la provisión pública apoyada por entidades sin ánimo de lucro o profesionales no es una opción ideológica, sino una arquitectura institucional coherente con la naturaleza del bien producido.
Modular las relaciones adversariales no consiste en negar el interés propio, sino en diseñar instituciones donde ese interés quede subordinado a marcos relacionales estables, incentivos mixtos y valores profesionales que hacen posible la cooperación en contextos de alta complejidad e información asimétrica.
Y ahora, una cuestión adicional. Nuestra ministra de Sanidad, a la que apreciamos y con la que compartimos sus propósitos, habla últimamente de blindar la salud pública y tú pareces asociar el debilitamiento del sector público a la falta de inversiones en el sector público que se derivaría de ‘la externalización de procedimientos bien definidos, cuantificados en número  y tasados en calidad’. ¿No crees que nuestros problemas principales se derivan de confundir gestión pública con administración, servicio público con funcionario público? En una región que te es muy cercana, los hospitales y las universidades públicas viven como el batracio en el matraz que se calienta progresivamente.
En biología convienen algunas exposiciones para fortalecer el sistema inmunitario. En organizaciones conviene tener que competir en el mundo. En sanidad, algo menos, pero sí nivelar el terreno de juego, comparar comparables (tenemos los datos), disponer de autonomía con  responsabilidad. Blindar inutiliza, anula. En sanidad, no tanto, pero -al igual que ocurre con la universidad pública- su &#039;blindaje&#039; no pasa por limitar o prohibir la privada (se ha optado por exigir un tamaño mínimo que ni IESE ni ESADE cumplían, ni de lejos, cuando empezaron) sino por dejarla funcionar la pública sin limitaciones burocráticas auto-impuestas. Sabemos que ahora no es posible. Sabemos que conviene intentarlo. No se trata de blindar sino de potenciar, o como mínimo consolidar, de verdad, el estado de bienestar. 
Un abrazo,]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>José-Ramón,<br />
Muy oportuno. Lo clavas cuando escribes que el problema no es el ánimo de lucro en sí, sino su carácter no modulado en contextos donde los fallos de mercado son estructurales.<br />
Como dices, en sanidad, una relación adversarial no es solo ineficiente:<br />
•	Erosiona valores profesionales.<br />
•	Introduce dinámicas defensivas.<br />
•	Daña la continuidad y la confianza, que son insumos productivos esenciales.<br />
Por eso, la provisión pública apoyada por entidades sin ánimo de lucro o profesionales no es una opción ideológica, sino una arquitectura institucional coherente con la naturaleza del bien producido.<br />
Modular las relaciones adversariales no consiste en negar el interés propio, sino en diseñar instituciones donde ese interés quede subordinado a marcos relacionales estables, incentivos mixtos y valores profesionales que hacen posible la cooperación en contextos de alta complejidad e información asimétrica.<br />
Y ahora, una cuestión adicional. Nuestra ministra de Sanidad, a la que apreciamos y con la que compartimos sus propósitos, habla últimamente de blindar la salud pública y tú pareces asociar el debilitamiento del sector público a la falta de inversiones en el sector público que se derivaría de ‘la externalización de procedimientos bien definidos, cuantificados en número  y tasados en calidad’. ¿No crees que nuestros problemas principales se derivan de confundir gestión pública con administración, servicio público con funcionario público? En una región que te es muy cercana, los hospitales y las universidades públicas viven como el batracio en el matraz que se calienta progresivamente.<br />
En biología convienen algunas exposiciones para fortalecer el sistema inmunitario. En organizaciones conviene tener que competir en el mundo. En sanidad, algo menos, pero sí nivelar el terreno de juego, comparar comparables (tenemos los datos), disponer de autonomía con  responsabilidad. Blindar inutiliza, anula. En sanidad, no tanto, pero -al igual que ocurre con la universidad pública- su &#8216;blindaje&#8217; no pasa por limitar o prohibir la privada (se ha optado por exigir un tamaño mínimo que ni IESE ni ESADE cumplían, ni de lejos, cuando empezaron) sino por dejarla funcionar la pública sin limitaciones burocráticas auto-impuestas. Sabemos que ahora no es posible. Sabemos que conviene intentarlo. No se trata de blindar sino de potenciar, o como mínimo consolidar, de verdad, el estado de bienestar.<br />
Un abrazo,</p>
]]></content:encoded>
		
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