Artells, Bohigas, Ortún y Rovira: ni nostalgia ni euforia

Unas cien personas asistieron el pasado 12 de febrero a la mesa redonda con motivo del 40 aniversario de la Comisión de Economía de la Salud del Colegio de Economistas de Cataluña en Barcelona.

Mesa 1: Punto de partida y expectativas

Presidente de la mesa:

Francesc Raventós, ex decano del Colegio de Economistas de Cataluña (1979)

Ponentes de la sesión:

Joan Josep Artells, presidente de “Sanidad, Comunicación y Gestión del Conocimiento, S.L.”

Lluís Bohigas, presidente de la Comisión de Economía de la Salud del Colegio de Economistas de Cataluña

Vicente Ortún, profesor emérito del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra e investigador principal del Centre de Recerca d’Economia de la Salut (CRES-UPF)

Joan Rovira, profesor asociado a la Escuela Andaluza de Salud Pública y editor principal de la Revista “Cost Effectiveness and Resource Allocation”

De izquierda a derecha: Vicente Ortún, Lluís Bohigas, Francesc Raventós, Joan Josep Artells, Joan Rovira.

Presidió y abrió el acto Francesc Raventós, que situó el punto de partida en el primer Congreso de Economía y de Economistas de Cataluña, organizado en mayo de 1979 en Barcelona (cuando fue elegido decano). Resaltó lo novedoso que en su día fue empezar a hablar de coste-beneficio en el ámbito de la salud para la toma de decisiones y destacó la importancia que supuso introducir hace 40 años conceptos como eficacia, eficiencia y efectividad en el ámbito sanitario.

Citó la incuestionable herencia del entonces Ministro de Sanidad y Consumo en España, Ernest Lluch, al sistema sanitario actual. Añadió que fue el primero que demostró cómo un economista podía ser útil a la sociedad, en este caso impulsando la ley de la universalidad de la sanidad en España (inspirada en el modelo del National Health Service de Gran Bretaña).

En el apartado de desafíos puso sobre la mesa la necesidad de conservar la sostenibilidad del sistema sanitario, garantizar su equidad y el mantenimiento de la calidad, como ejes principales. Teniendo en cuenta que la eficiencia y los principios éticos deben estar siempre por delante ante cualquier decisión, se mantuvo optimista de que la sociedad actual sea capaz de cumplir con ello.

Joan Josep Artells habló del trienio fundacional en el que tuvo lugar el principio de los trabajos en economía de la salud (1979-82). Recordó de pasada un tema, de gran reclamo actual, que es como la Consejería de Sanidad en Cataluña era entonces también de Servicios Sociales y como no fue hasta años después que se optó por separarla. Hizo un recordatorio de los primeros contactos con la Universidad de York (Gran Bretaña) en la organización de seminarios, dado que llevaban años de ventaja en la disciplina.

Rememoró cómo Alan Williams y Alan Maynard, de la misma Universidad de York, replicaban a las acusaciones de intrusismo que se dirigían hacia estos economistas que querían opinar sobre el sistema de salud.

Destacó la importancia de Cataluña como punto de arranque y de irradiación posterior al resto de España en el sector de la economía de la salud, y contextualizó el momento en el que se creaba esta Comisión, que fue cuando la Generalitat tomaba las riendas de las competencias en salud y servicios sociales después de décadas de franquismo.

Su valoración final fue escéptica. Considera que existe una gran asimetría entre la contribución académica, que sitúa a España entre posiciones notables de publicación internacional, y la poca influencia que esta disciplina tiene en la actualidad en la política sanitaria. Por eso concluyó su intervención con una frase “economía de la salud sí, sin nostalgia ni euforia”.

Fuente: Col·legi d’Economistes de Catalunya.

Los nombres de izquierda a derecha son: Sentados: Ramon Gisbert, Josep-Lluís Rosés, Francesc Raventós, Carme Sans y Eugenia Andreu. De pie: Vicente Ortún, Joan Rovira, Toni Flaquer, Lluís Bohigas, Santi Marimón y Jordi Gallel..

Lluís Bohigas resaltó la importancia de las primeras Jornadas sobre economía de la salud que tuvieron lugar en 1980, donde se pusieron de manifiesto nuevas herramientas para gestionar el sector sanitario. Añadió que esta disciplina permitió entender muchas de las cosas de la cultura sanitaria que la universidad, con sus conocimientos teóricos, no facilitaba.

Habló de los orígenes del nombre y de cómo se descartó el de economía sanitaria por el de economía de la salud, con la voluntad de mostrar una visión más amplia del concepto. Este fue el punto de partida de la creación de la Asociación de Economía de la Salud (AES), abierta a profesionales de la gestión hospitalaria, gerentes y personas de formación diversa dedicadas al sector sanitario. Recordó que, a excepción de él mismo, que fue el primer presidente, todos los presidentes posteriores han sido profesores universitarios. La particularidad del hecho español es que la economía de la salud salió como soporte profesional de un colegio de economistas, a diferencia de Gran Bretaña, donde fue la universidad la promotora de este grupo. Concluyó que las nuevas herramientas que surgieron de la economía de la salud fueron sin duda revolucionarias en la etapa postfranquista en la que se encontraban.

Vicente Ortún inició su intervención haciendo referencia a cómo, a lo largo de estos 40 años, la sociedad ha sufrido la pérdida del votante medio, fruto de la excesiva polarización de la política y de la introducción de fuertes emociones en ella.

Habló del presente y futuro de la economía de la salud y cómo en los últimos 20 años no ha cambiado excesivamente. Citó a muchos de los presentes en la sala que han tenido y tienen un papel en el ámbito de la gestión pública y sanitaria. Resaltó como logros de los años transcurridos el prestigio internacional adquirido en la disciplina y las actuales generaciones jóvenes muy formadas. Puntualizó que la economía de la salud había tenido un mayor impacto entre profesionales inquietos más que en políticos.

Finalizó Ortún citando su preocupación en tres aspectos: el deterioro y pérdida de prestigio de las instituciones en los últimos años, el problema de financiación pública del sistema sanitario (de la cual hizo una contundente defensa de su necesario carácter público) y, finalmente, la falta de renovación generacional.

Joan Rovira recordó los inicios en los que un laboratorio farmacéutico fue a buscar a un economista a la Universidad de Barcelona para que hiciera un estudio de precios y costes de los medicamentos. Las empresas no encargaban en aquel entonces estudios de evaluación económica.

Recordó como no fue fácil esta tarea inicial dado que las conferencias que se organizaban al respecto solían incluir alguna intervención crítica de los asistentes acusando de “Chicago boys” a estos economistas que querían medir y evaluar la toma de decisiones. Lo que motivó a abrir este camino fue el hecho de aportar cierta racionalidad al ámbito de la salud, el poder desarrollar esta subespecialidad donde el camino era virgen en España y la oportunidad de poder viajar y establecer contactos internacionales.

A partir de aquí se desarrolló en la Universidad de Barcelona la asignatura optativa y el máster de economía de la salud que aportó también una nueva manera de impartir clases más innovadoras y aportando la metodología de casos prácticos y ejercicios.

Para acabar, Rovira resaltó tres aspectos: el papel clave que jugó el Colegio de Economistas de Cataluña en el desarrollo de la Comisión de Economía de la Salud, la respetabilidad académica internacional junto al buen nombre adquirido social y mediáticamente y, por último, una cierta insatisfacción por el escaso impacto en el sistema sanitario.

 

Una de las intervenciones destacadas desde el público fue la de Xavier Trias, Consejero de Sanidad en Cataluña en el periodo 1988-1996, quien apuntó que la influencia de la economía de la salud marcó un antes y un después en la sanidad catalana.

¿Qué faltó en la jornada? ¡¡¡Mujeres!!! Cinco hombres de cinco ponentes. A pesar de que cada una de las personas que formaban la mesa tenía su por qué, se echaba de menos la presencia femenina.

Y, después de 40 años, ¿qué temas están todavía presentes? Pues muchos más de los que cualquiera esperaría. Conceptos como eficiencia, análisis coste-beneficio, evaluación económica, estuvieron presentes en el primer Congreso de Economistas. Actualmente, estas herramientas siguen a disposición de quien quiera utilizarlas, a pesar de que estos son una clara minoría en la política sanitaria actual, aunque el valor añadido de muchas tecnologías -por ejemplo, algunos fármacos de precios astronómicos- esté en entredicho.

Otro concepto presente en el inicio fue el de equidad, sobre el que la crisis económica mundial reciente, ha vuelto a poner el foco (en la distribución de la renta, en el acceso a los servicios sanitarios, etc.). La sostenibilidad del sistema también es un tema reiterativo y de la máxima actualidad. Por último, y llama la atención, que actualmente se reclame la interrelación entre los servicios sanitarios y los sociales, algo que existía en los años 80.

Y ¿en qué hemos empeorado? En la influencia de los economistas de la salud en la política sanitaria. Hace unos años, nosotros estábamos muy presentes (en los departamentos de salud de las consejerías, en las gerencias de los hospitales). Sin embargo, actualmente, la falta de influencia es notoria. Se predica en el desierto en artículos con peer-review, libros, congresos, pero no se nos tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Más allá de temas, aportaciones y conceptos, la jornada fue una excusa magnífica para que gente del mundo sanitario, economistas y no economistas, seniors y juniors, hombres y mujeres, se encontraran, y para observar que Artells, Bohigas, Ortún y Rovira están en plena forma. Parafraseando a los Rolling Stones, “time is on their side”.

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